Siempre hay dos posibles respuestas. La primera obedecería al consabido 'renovarse o morir'. Este no es nuestro caso. Creemos que la motivación negativa no es, o no lo es para nosotros el motor del cambio. A la pregunta de 'por qué cambiar', nosotros respondemos que lo deseamos. Creemos firmemente que la evolución no es solamente un recurso de supervivencia, sino un instrumento de mejora.

Esta filosofía de evolucionar para mejorar fue el móvil principal durante nuestros primeros 28 años de actividad. A lo largo de este período, nos presentamos con una imagen que ya en su tiempo fue diferente y original, que tuvo una transformación previa a los 11 años de su creación y por la que hemos sido conocidos y reconocidos.

Entonces, ¿por qué cambiar y consumir recursos en desarrollar e implementar un nuevo modo para identificarnos? La respuesta está en la dinámica propia de todo proceso evolutivo: el proceso en sí es paulatino, pero se manifiesta normalmente en etapas claras. Con la puesta a punto de nuestra nueva imagen corporativa, sólo pretendemos dar testimonio de nuestra continua evolución, filosofía de renovación y voluntad de mejorar lo que ya está bien para que sea aún mejor.

El elemento principal que representa el cambio es nuestra nueva marca. Con ella, hemos querido mostrar no sólo la habilidad gráfica de componer un símbolo, sino la posibilidad de registrar una relación humana y profesional –en este caso, entre propietario y diseñador–; de forma intensa y duradera, como la que existe con muchos de nuestros clientes; y poner así de manifiesto cómo esta relación puede fructificar, no sólo en un nuevo dibujo, sino también en un concepto diferente del objeto tratado.

Es precisamente gracias a esta relación que hemos podido enfocar la creación de la marca de un modo diferente: en lugar de comenzar por definir el marco técnico de generación del símbolo (semántica, visión, reproducción, etc.), la huella que nos identifica se ha creado priorizando los valores artísticos y plásticos del grafismo en sí sobre cualquier otra consideración. Sin embargo, hemos tenido mucho cuidado en no confundir una marca con un trozo de cuadro: el símbolo final, además de sus valores plásticos, cumple con todos los requisitos técnicos necesarios para ser considerado y usado como marca.